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Introducción a los grupos de autoayuda

Compartiendo experiencias en un grupo de personas que viven similar situación es posible aprender más de lo que uno pudiera imaginar: Mejorar incluso la más difícil situación, acompañados y con la experiencia de vida de cada uno como recurso para todos.

La ayuda mutua es intrínseca y natural a los seres humanos, porque somos seres sociales: Es natural reconocernos en otro cuando vemos que se encuentra en una situación similar a la nuestra. Somos seres fundamentalmente empáticos. Especialmente cuando se trata de algo difícil y que nos hace sufrir. El carácter fundamental del ser humano se expresa en nuestra capacidad de vincularnos e involucrarnos en relaciones de colaboración y ayuda recíproca. El inicio de una amistad tiene este carácter.

 

Algunos conceptos

El intercambio que implica la ayuda mutua ocurre cuando personas que tienen un mismo problema o situación de vida se reúnen y comparten, recíprocamente, la narración de cada una de sus experiencias al respecto. Sin planearlo, esto se convierte en un mecanismo para hacerle frente a dicha situación. Compartiendo experiencias, terminan apoyándose simultáneamente unos a otros, por el hecho mismo de que la experiencia así elaborada se transforma en un conocimiento: Colectivo, especial, único y útil. Con el tiempo, esto se hace parte de una filosofía y modo de abordar la situación que les reúne. Cada grupo genera una cultura propia que hace posible su permanencia. Buscando soluciones en compañía de otros, con los rituales y tradición que se generan, cada participante puede llegar a lograr transformaciones importantes en su vida y persona.

El grupo se basa en un principio: Compartir experiencias.

Esta manera de ayudarnos mutuamente es distinta a lo que puede ofrecer el saber especializado o el trabajo profesional. Brinda una identidad colectiva, por ser una forma de colaboración recíproca. Llega a darse en la familia o entre amigos próximos ocasionalmente: Todos lo hemos experimentado. Como sistema social, esta forma de hablar se transforma en un medio para aprender. Permite dejar de lado el cuidado de la propia imagen; la defensa permanente frente a etiquetas negativas y descalificación que son parte de la interacción y la lucha social. Las normas sociales del grupo de autoayuda hacen posible narrar experiencias propias y escuchar las de otros. Se genera entonces una particular forma de aprender. Especialmente sobre situaciones y experiencias personales cargadas de emoción, íntimas y significativas para cada uno.

La vida social no sería posible sin la ayuda mutua. Pero la ayuda mutua se hace difícil o imposible en medios sociales marcados por el hedonismo, individualismo y la ideología de la "supervivencia del más apto" con la cual se justifica la violencia sobre el respeto del derecho ajeno.

La ayuda mutua implica:

  • Definición autónoma de objetivos y organización.
  • Auto-administración.
  • Auto-financiamiento.
  • Auto-gobierno.
  • Autogestión.


Son ayuda mutua las formas de organización social en pequeños grupos de personas que colaboran para lograr fines y superar situaciones que les son comunes.

 

“Yo nunca hubiera salido de casa, pero cuando ella me habló y dijo que también era una viuda, le dije que viniera a la casa inmediatamente. Nunca pensé que pudiera levantarme esa mañana. Ella me dijo que todo el mundo se siente así. Me dijo que ella también se sintió así. Viendo que ella tenía la energía para ayudarme, me di cuenta que yo también estaría bien en algún momento, que yo también lo superaría en algún momento. Me dijo que toma tiempo [...] también necesitaba saber eso.” (Madara, 1998:25)

 

La ayuda mutua en un grupo de autoayuda

"Lo más importante para mí fue encontrar una persona como yo. Cuando entré a la sala y me encontré con otras cincuenta viudas, no puedo describirles el sentimiento que esto me dio." (Madara, 1998:24)

Un grupo de autoayuda es un conjunto de personas que tienen un problema común y buscan mejores formas de manejar su situación, compartiendo experiencias y ofreciéndose así apoyo. Con reglas claras, se hace especialmente apropiado para escuchar con atención, y expresarse con la confianza del respeto y resguardo de todo asunto personal que se comenta. Al compartir se hace recíproco el respeto de lo dicho por otros. El grupo de autoayuda logra hacerse un medio poderoso y constructivo para que las personas se ayuden, participando.

Es un sistema especialmente útil para personas que están pasando por un periodo de transición y requieren de un cambio, con respecto a roles y colocaciones sociales, porque permite reconocer en cada uno de los otros participantes aspectos del propio proceso y situación personal, así como alternativas y estrategias que pueden llegar a ser útiles.


A lo largo de la vida del grupo se genera una manera de comprender, y una forma de hacerle frente a la problemática que se trata, mediante nociones, formas de respuesta, y todo lo que se va construyendo en común. Se genera así un medio social especializado, para que cada uno pueda aprender, al compartir abierta y libremente lo que se ha vivido en relación con una similar situación de vida.

 

No estás solo

"El corazón de nuestro mensaje es: No estás solo. Nuestra fuerza radica en compartir nuestra experiencia con otros y darles esperanza." (Madara, 1994)

Saber que hay otras personas con el mismo problema reduce o cancela el sentimiento de soledad y desamparo. Se entra así en una comunidad de apoyo y comprensión. Los participantes somos pares, personas que hemos vivido una misma situación. No es necesario ser el “paciente” para buscar ayuda; tampoco considerarse “enfermo”. (Por mucho reconocer que se vive con una enfermedad, cuando se trata de una dolencia como diabetes, Parkinson o hipertensión.)

 

Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo

Por el carácter personal de lo que se comparte, hay un acuerdo de cuidado mutuo: "Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo." Pero lo que se aprende, sin detalles personales, nombres o lugares, es necesario pensarlo y difundirlo. Este acuerdo de secreto y resguardo es frecuentemente considerado parte del "anonimato". Implica un pacto o contrato, con el que cada nuevo integrante se compromete a reservar todos los detalles personales de lo que los otros narran. Es posible así generar una situación de cuidado y respeto, lo cual hace posible que todos puedan hablar libremente. Es mediante este acuerdo que se hace costumbre que se genera la ayuda mutua en el grupo de autoayuda.

 

Háblanos de ti

Gracias a la disposición personal y forma de interactuar que las premisas de la ayuda mutua generan, se hace posible hablar en primera persona: Cuando todos hablan de lo que sienten, viven y piensan, sin consejos, juicios de valor o generalizaciones, la violencia desaparece. Se hace posible escuchar atentamente y comprender, para aprender.


Al hablar en primera persona es difícil ridiculizar o ponerle etiquetas a otros, hacer chismes o buscar culpables. Es una forma de hablar en la que hay énfasis en la responsabilidad. Al compartir experiencias cada cual comienza por hacerse cargo de lo que ha vivido, lo que se siente, piensa y quiere. El compromiso con la propia palabra ayuda a comprender mejor la situación que se vive, y los sentimientos que genera el escuchar a otros. Se trata del camino necesario para reconocerse, reconocer situaciones y tomar decisiones, para emprender las acciones que son apropiadas y necesarias para cada uno.

 

La terapéutica de la ayuda mutua

"Si ayudas a alguien a subir la montaña, tú también te acercas más a la cima."
“La primera vez no hablé. Dije: ¿Cómo les voy a contar mis cosas? Pero poco a poco ya hablo más.”

En el grupo de autoayuda, cada participante narran sus vivencias y describe lo que les ha sido útil. Para lograr soluciones y un cambio personal, se comparten detalles del tema y problema que en el grupo se trabaja. Todo lo relacionado y necesario de hablarse. Suele decirse que hay que repasar y hablar los problemas del uno al mil, y luego del mil al uno, hasta ver y reconocer su fondo, cambiar su sentido y así encontrar el propio camino.

Cada quien habla todo lo que necesita aclarar para sí, y esto se hace útil para otros. Hay la oportunidad de escuchar con atención, reconocerse y transformarse. Sin saberlo ni buscarlo, se llega incluso a abrir camino para otros. Se encuentra apoyo, sin las desventajas de la crítica, la valoración moral y los consejos o juicios. Cada cual habla para sí mismo. Quien escucha retoma lo que le sirve.

Esta forma de relacionarse con otros tiene un efecto terapéutico: Conociendo con detalle el valor emocional de la experiencia de otros, se hace posible analizar la propia, para darle un giro. Es así que las más difíciles experiencias de vida se transforman en recurso y sabiduría, valiosa incluso para otros.

El proceso pasa generalmente por varias etapas o momentos:

  1. La catarsis: "Escupiendo y vomitando" en un torrente de palabras todo lo que se siente, reviviéndolo.
  2. Hablar sin emoción: Pasada la catarsis, incluso en otro momento, se narra mas libremente lo mismo, pero asociando una cosa con otra, una y otra vez. Ayuda la tranquilidad del grupo, y la cuidadosa escucha de las vivencias y sentimientos descritos por otros/as.
  3. Apertura: Una situación con la que se hace posible reconocer aquello que era imposible ver, incluso recordar. Lo que otros dicen permite comprender e interpretar lo propio.
  4. Reconocer: La participación permite ver las cosas, especialmente las que estaban muy escondidas, negadas.
  5. Análisis: Es entonces que se logra comprender la propia situación, sentimientos y constitución subjetiva.
  6. Transformar el significado: Aquello que generaba sufrimiento puede ser visto de otra manera, para así decidir y actuar por cuenta propia.

 

Máxima participación antes que eficiencia

Siendo el grupo de autoayuda un espacio para aprender, la eficiencia no es importante. Antes que hacer las cosas “bien” o “mejor”, los errores y las fallas se hacen el material con el que cada integrante avanza. Para que el grupo funcione, es necesaria la participación libre y desenvuelta de todos. Es esencial la situación de elemental justicia, propia de la reciprocidad que implica que todos compartan sus experiencias, sin observadores, coordinadores u otros ajenos a esa fraternidad, fincada simbólicamente entre pares: Todos participan y se comprometen por igual.

 

¿Ayuda mutua o autoayuda?

"El grupo me enseñó a escuchar"

Las y los integrantes han vivido personalmente la problemática que les reúne. Son especialistas solo de su propio caso personal.


En el grupo:

  • Se comparten experiencias personales.
  • Al compartir lo propio, sin buscarlo, se brinda apoyo emocional libre de juicios o consejos.
  • No se aplica el saber especializado como tal, sino como parte de la propia experiencia en la medida en que ha sido útil, personalmente, y se ha hecho parte de quien narra su vivencia.

A esto se le denomina autoayuda porque cada integrante tiene un compromiso personal con su propio proceso. Al acudir asume un papel activo en la superación de su situación. Siendo en grupo, se trata de un espacio social, para aprender y ejercitar formas de ser y actuar. Las y los participantes ponen al centro su experiencia, como materia prima, para trabajarla. Se ejercitan ahí modos de relacionarse, para manejarse mejor, internamente y en la vida social, con respecto a una situación o problema común. Por este motivo el proceso es de ayuda mutua.

 

Funcionamiento del grupo

"Cuando ella dijo que me comprendía, inmediatamente supe que realmente era cierto; yo necesitaba saber cómo había logrado manejarse antes que cualquier otra cosa." (Madara, 1998:25)
"Nunca dude que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo unico que ha logrado cambiarlo." Margaret Mead (Madara, 1998:35)


La forma de trabajo se hace democrática, porque se trata de una comunidad de iguales. Cada persona se asume como uno/a más. Los nuevos son integrados por los veteranos. En el grupo:

  • No hay especialistas como tales, porque se rompería con la reciprocidad, al ser esencial compartir todos experiencias de vida propias.
  • Se reconoce y valora el conocimiento adquirido, al analizar y contraponer las propias vivencias con otras.
  • La experiencia adquirida en el grupo se ofrece a cada nuevo integrante.
  • En un legítimo grupo de autoayuda, ningún conocimiento le da derechos distintos a nadie.

Los gastos que sean necesarios se financian mediante aportaciones voluntarias, con el objetivo de resguardar la autonomía e independencia.  Se buscan lugares y horarios de reunión convenientes y neutrales. 

 

Gradualmente, se establece una filosofía y forma de trabajo. Esto suele conocerse también como la "autonomía" del grupo. Las normas se difunden mediante consignas, frases e ideas que se repiten, especialmente a los integrantes de reciente ingreso. Cada grupo define reglas y características específicas, que enfocan la actividad hacia una misma tarea y objetivos.

Una actividad constante es buscar nuevos integrantes. Siendo el grupo permanente, sin fecha de terminación, el ingreso de nuevos participantes se hace esencial, para su buen funcionamiento. Además, es el motivo por el que existe. Quienes van llegando renuevan la actividad, por la necesidad que les lleva a acudir. Hacen revivir el trabajo, con respecto al tema del grupo. Por eso algunos participantes se encargan especial y cuidadosamente de recibir e informar a cada nueva persona interesada en participar.

Quien se integra es porque se identifica con la tarea y objetivos. Éstos se reconocen en la declaración de principios que suele ser leída al inicio de cada reunión o esta posteada como tema fijo al inicio del foro para grupos en línea. También es ilustrativo el nombre del grupo, y el lema que frecuentemente lo acompaña.

Si se trata de que un grupo de autoayuda o junta en línea funcione y que las personas regresen, la participación tendrá que ser voluntaria. La ayuda mutua fracasa cuando la participación es forzada o bien obedece a intereses ajenos a los de cada uno de sus integrantes: Se trata de una empresa y un compromiso personal, por mucho que inicialmente sea animado por otros. Una iniciativa propia de cada participante:

  • Los integrantes llevan a cabo todas las actividades para la operación del grupo.
  • Antes que eficiencia, se busca la participación de todos.
  • Las responsabilidades, funciones y roles son temporales: Se asignan rotativamente o por votación.
  • Cada persona eventualmente asumirá todos los roles y responsabilidades, necesarios para el funcionamiento del grupo o junta en línea.
  • Se establecen en forma temporal comités y oficiales elegidos.
  • Los comités y responsables tienen poder de decisión, autonomía e independencia durante su gestión, pero representan y son la voz del grupo: Permanecen hasta ser removidos por consenso, votación general o el tiempo determinado para su función.

 

La reciprocidad, al compartirse experiencias personales, y la participación voluntaria, hacen eventualmente del grupo de autoayuda una pequeña democracia.

En acuerdos y votaciones todos participan:

  • Un consenso informal determina las políticas del grupo.
  • Las normas son definidas según las necesidades.
  • Se suele buscar más la democracia que la eficiencia.
  • Se suele buscar que ningún participante sea considerado más importante que otros, por tener títulos, dinero, posición social o más tiempo en el grupo.
  • Cuando se logra, la reciprocidad y el proceso horizontal de ayuda mutua desvanecen la supuesta necesidad de líderes, por mucho que existan siempre integrantes que sean escuchados o valorados particularmente por otros.
  • Con mecanismos democráticos, cada integrante se hace legítimamente dueño de su grupo o junta en línea.
  • Cuando hay reciprocidad y escucha mutua de experiencias, los protagonismos y luchas de poder se desvanecen con más facilidad. 

 

Iniciar un nuevo grupo

Véase "Abrir un grupo" en nuestra sección de "Herramientas".


"Yo necesitaba ponerle nombre a lo que me estaba dañando, al asunto que me estaba causando problema. Pude decidir lo que tenía que hacer cuando alguien me explicó lo que le funcionó en una misma situación específica." (Madara, 1998:25)

Cualquier persona puede promover un grupo en su comunidad, para brindarse una ayuda extraordinaria. Iniciar un grupo en línea puede ser el primer paso o una viable alternativa.

Ofrecer la propia experiencia a otros es una de las empresas más gratificantes que se pueden emprender. Pero iniciar un grupo debe también ser un proceso de ayuda mutua, por lo que es esencial que terminen por ser varios las y los fundadores.

 

 

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