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Introducción
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El grupo de autoayuda
Algunos conceptos [1]
“Yo nunca hubiera salido de casa, pero cuando ella me habló y dijo que también era una viuda, le dije que viniera a la casa inmediatamente. Nunca pensé que pudiera levantarme esa mañana. Ella me dijo que todo el mundo se siente así. Me dijo que ella también se sintió así. Viendo que ella tenía la energía para ayudarme, me di cuenta que yo también estaría bien en algún momento, que yo también lo superaría en algún momento. Me dijo que toma tiempo [...] también necesitaba saber eso.” (Madara, 1998:25)
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La ayuda mutua es intrínseca y consustancial a nuestra constitución como seres sociales. Es natural reconocernos en otro cuando vemos que se encuentra en una situación similar a la nuestra, especialmente cuando se trata de algo difícil y que nos hace sufrir. El carácter fundamental del ser humano se expresa en nuestra capacidad de vincularnos e involucrarnos en relaciones de colaboración y ayuda recíproca. El inicio de una amistad tiene este carácter.
El intercambio que implica la ayuda mutua ocurre cuando personas que tienen un mismo problema o situación de vida se reúnen para hacerle frente, apoyándose simultáneamente unos a otros. Con el tiempo, esto se hace parte de una filosofía y modo de abordar la situación que les reúne. Al cabo de años, cada grupo genera su propia cultura, misma que hace posible su permanencia. Buscando soluciones en compañía de otros, con el medio social que los rituales y tradición del grupo generan, cada participante puede llegar a lograr transformaciones importantes en su vida y persona.
El grupo se basa en un principio de hacerlo todo nosotros mismos distinto al saber especializado y al trabajo profesional. Brinda una identidad colectiva, por ser una forma de organización similar a la familia. Es un lugar para aprender, donde narrar experiencias es la forma de hacerlo.
La vida social no sería posible sin la ayuda mutua, comprendida como:
- Definición autónoma de objetivos y organización;
- Auto-administración;
- Auto-financiamiento.
- Auto-gobierno; y finalmente
- Autogestión.
Son ayuda mutua las formas de organización social con las cuales pequeños grupos de personas colaboran para el logro de fines y la superación de situaciones que les son comunes.
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La ayuda mutua en un grupo de autoayuda
"Lo más importante para mí fue encontrar una persona como yo. Cuando entré a la sala y me encontré con otras cincuenta viudas, no puedo describirles el sentimiento que esto me dio." (Madara, 1998:24)
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Un grupo de autoayuda es un conjunto de personas que tienen un problema común y buscan mejores formas de manejar su situación, hablando entre sí y ofreciéndose apoyo. Con reglas claras que lo hacen un lugar especialmente apropiado para escuchar con toda atención y para expresarse con la confianza del respeto y resguardo de todo asunto personal que se comenta, el grupo de autoayuda se hace un medio poderoso y constructivo para que las personas se ayuden al participar. Éste tipo de grupo es especialmente útil para personas que están pasando por un periodo de transición y requieren de un cambio con respecto a roles y colocaciones sociales, porque permite reconocer en cada uno de los otros participantes aspectos del proceso y situación, así como alternativas y estrategias que pueden llegar a ser útiles.
A lo largo de la vida del grupo se genera una manera de pensar y una forma de hacerle frente a la problemática que se trata, mediante ideas, formas de respuesta y todo lo que se ha ido encontrando en común. Se construye así un medio social especializado, para que cada uno pueda aprender, al compartir abierta y libremente todo lo relacionado con una misma situación de vida.
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No estás solo
"El corazón de nuestro mensaje es: No estás solo. Nuestra fuerza radica en compartir nuestra experiencia con otros y darles esperanza." (Madara, 1994)
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Saber que hay otras personas con el mismo problema hace desaparecer el sentimiento de soledad y desamparo. Se entra así en una comunidad de apoyo y comprensión. Los participantes somos pares, personas que hemos vivido una misma situación. No es necesario ser el “paciente” para buscar ayuda; tampoco considerarse “enfermo”, salvo cuando el tema es una dolencia física como diabetes o hipertensión. |
| Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo |
Por el carácter personal de lo que se llega a tratar, se establece un acuerdo de cuidado mutuo. Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo. Pero lo que se aprende, sin detalles personales, es necesario compartirlo y difundirlo. Este acuerdo de secreto y resguardo es frecuentemente nombrado anonimato. Implica un pacto o contrato con el que cada nuevo integrante se compromete a reservarse todos los detalles personales de lo que los otros narran Es posible así generar una situación de respeto para que todos puedan hablar libremente. Es mediante este acuerdo que se hace posible la ayuda mutua en el grupo de autoayuda. |
Háblanos de ti
"El día de hoy, cuando me pongo nervioso, sigo lineamientos y formas de actuar que aprendí en las juntas. Para mi, verdaderamente funciona." (Madara, 1998:24)
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Gracias a la disposición personal y forma de trabajo grupal que las premisas de la ayuda mutua generan, se hace posible hablar en primera persona. Esto es muy importante. Cuando todos hablan solamente de lo que sienten, viven y piensan, sin dar consejos, juicios de valor o generalizar, casi toda la violencia desaparece de las relaciones. Se hace entonces posible realmente escuchar atentamente, y entonces comprender y aprender.
Cuando cada uno habla en primera persona, es más difícil ridiculizar o ponerle etiquetas a otros, hacer chismes o buscar culpables. Es una forma de hablar en la que hay un énfasis en la responsabilidad, porque se comienza por hacerse uno cargo de lo que ha vivido, lo que siente, piensa y quiere. El compromiso con la propia palabra permite comprender mejor la situación que se vive y los sentimientos que origina, para escuchar a otros y entonces poder aprender. Se trata del camino necesario para tomar decisiones y emprender las acciones que son realmente apropiadas y necesarias para uno mismo.
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La terapéutica de la ayuda mutua
"Si ayudas a alguien a subir la montaña, tú también te acercas más a la cima."
“La primera vez no hablé. Dije: ¿Cómo les voy a contar mis cosas? Pero poco a poco ya hablo más.”
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En el grupo de autoayuda, los participantes narran sus vivencias y describen lo que les ha sido útil. Para lograr soluciones y un cambio personal, se comparten asuntos propios del tema que en el grupo se trabaja, pero también todo lo relacionado y necesario de hablar. Se dice que hay que repasar y hablar los problemas del uno al mil y luego del mil al uno, hasta ver y reconocer su fondo, cambiar su sentido y así encontrar el propio camino.
Cada quien habla todo lo que necesita aclarar para sí, y esto se hace útil para otros. Hay la oportunidad de escuchar con atención, para reconocerse y transformarse. Las experiencias que se narran pueden abrirle caminos a otros. Es entonces que se encuentra apoyo, sin las desventajas de la crítica, la valoración moral y los consejos. Quien habla lo hace para sí mismo. Quien escucha toma lo que le sirve solamente.
En el marco del grupo, esta forma de relacionarnos con otros llega a tener un efecto terapéutico. Conociendo en detalle el sentido emocional de la experiencia de otros, es posible analizar la propia, para darle un giro a lo que a cada uno tiene atorado. Las difíciles experiencias de vida se transforman en recursos y sabiduría, valiosa también para otros.
El proceso pasa generalmente primero por (1) la catarsis, "escupiendo y vomitando" en un torrente de palabras todo lo que se siente; reviviéndolo. Luego es común que en otras participaciones (2) se hable muy libremente, asociando una cosa con otra, una y otra vez. En la tranquilidad del grupo, junto con la cuidadosa escucha de las vivencias y sentimientos descritos, se suele luego (3) pasar a una situación de apertura, con la que se hace posible que en un momento dado le "caigan veintes" a cada uno. Lo que otros dicen y el proceso de participación permiten (4) reconocer cosas, especialmente las que estaban muy escondidas, muy negadas. Es entonces que se logra pasar a (5) un análisis de la propia situación, sentimientos y constitución subjetiva. Esto último es lo que permite (6) transformar aquello que generaba sufrimiento, decidir y actuar. Se trata de un trabajo arduo, difícil y profundamente liberador.
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| Máxima participación antes que eficiencia |
Siendo el grupo de autoayuda un espacio para aprender, la eficiencia no es importante. Antes que hacer las cosas “bien” o “mejor”, los errores y las fallas se hacen el material con el que cada integrante avanza. Para que el grupo funcione, es necesaria la participación libre y desenvuelta de todos. Es esencial la situación de elemental justicia que implica que todos contribuyan, sin observadores, coordinadores ni nadie que se considere a si mismo distinto. Todos participan y se comprometen por igual. |
| ¿Ayuda mutua o autoayuda?
“El grupo me enseñó a escuchar.”
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Las y los integrantes han vivido personalmente la problemática que les reúne. Son especialistas solo de su propio caso personal. En el grupo:
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Se comparten solamente experiencias personales.
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Al compartir lo propio, se ofrece apoyo emocional sin juzgar o aconsejar.
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No se aplica el saber especializado como tal, sino como parte de la propia experiencia, en la medida en que ha sido útil personalmente y se ha hecho parte de quien narra su vivencia.
A esto se le dice autoayuda, porque cada integrante tiene un compromiso personal con su propio proceso. Al acudir asume un papel activo en la superación de su situación. Siendo en grupo, se trata de un espacio social para aprender y ejercitar formas de ser y actuar. Los participantes ponen al centro su experiencia, como materia prima, para trabajarla. Se ejercitan ahí modos de relacionarse, para manejarse mejor internamente y en la vida social, con respecto a una situación o problema común. Por este motivo el proceso es de ayuda mutua.
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| Funcionamiento del grupo
"Cuando ella dijo que me comprendía, inmediatamente supe que realmente era cierto; yo necesitaba saber cómo había logrado manejarse antes que cualquier otra cosa." (Madara, 1998:25)
"Nunca dude que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo unico que ha logrado cambiarlo." (Margaret Mead en Madara, 1998:35)
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La forma de trabajo es democrática. Se trata de una comunidad de iguales. Cada persona se asume como uno/a más. Los nuevos son integrados por los veteranos. En el grupo:
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No hay especialistas como tales.
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Se reconoce y valora el conocimiento adquirido con las propias vivencias.
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La experiencia adquirida en el grupo se ofrece a cada nuevo integrante.
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Ningún conocimiento le da derechos distintos a nadie.
Los gastos que sean necesarios se financian mediante aportaciones voluntarias, con el objetivo de resguardar la autonomía e independencia.
Cada grupo define reglas y características específicas, que enfocan la actividad hacia una misma tarea y objetivos. Se buscan lugares y horarios de reunión convenientes.
Gradualmente, se establece una filosofía y forma de trabajo. Esto suele conocerse como la "autonomía" del grupo. Las normas se difunden mediante consignas, frases e ideas que se repiten, especialmente a los integrantes de reciente ingreso.
Una tarea constante es buscar nuevos integrantes. Siendo el grupo permanente y sin fecha de terminación, el ingreso de nuevos participantes es esencial para su funcionamiento, además de ser el motivo por el que existe. Quienes van llegando renuevan la actividad, por la necesidad que les llevó a acudir. Hacen revivir el trabajo con respecto al tema del grupo. Por eso algunos participantes se encargan especial y cuidadosamente de recibir e informar a cada nueva persona interesada.
Quien se integra es porque se identifica con la tarea y objetivos. Éstos se explicitan y reconocen en la declaración de principios que suele ser leída al inicio de las reuniones. También es ilustrativo el nombre del grupo y el lema que frecuentemente lo acompaña.
Para que el grupo funcione bien y las personas regresen, la participación es voluntaria. La ayuda mutua fracasa si la participación es forzada o cuando obedece a intereses que ajenos a sus integrantes. Las soluciones y formas de trabajo son de quienes forman parte del grupo. Se trata de una empresa y un compromiso comunes:
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Los integrantes llevan a cabo todas las actividades para la operación del grupo.
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Antes que eficiencia, se busca la participación de todos.
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Las responsabilidades, funciones y roles son temporales, y se asignan rotativamente o por votación.
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Cada participante eventualmente asumirá todos los roles y responsabilidades, necesarios para el funcionamiento del grupo.
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Se establecen en forma temporal comités y oficiales elegidos.
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Los comités y responsables tienen poder de decisión, autonomía e independencia durante su gestión, pero buscan representar y llevar la voz del grupo. Permanecen hasta ser removidos por consenso, votación general o el tiempo determinado para su función.
En el grupo de autoayuda se va formando una pequeña democracia, con la mínima necesidad de gobierno. En acuerdos y votaciones, todos participan en su organización:
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Un consenso informal determina la política del grupo.
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Las reglas son definidas según las necesidades.
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Es más importante ser democráticos que eficientes.
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Se busca que ningún participante sea considerado más importante por tener títulos, dinero, posición social o más tiempo en el grupo.
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Ningún participante puede ser jefe del grupo.
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Al aplicar permanentemente los mecanismos democráticos, el grupo trabaja activamente para evitar que uno o varios integrantes se sientan jefes o dueños del grupo.
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Se evitan protagonismos, para sostener la ayuda mutua y evitar las luchas de poder.
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| Al iniciar un nuevo grupo
Véase también "Abrir un grupo" en nuestra sección de Recursos.
"Yo necesitaba ponerle nombre a lo que me estaba dañando, al asunto que me estaba causando problema. Pude decidir lo que tenía que hacer cuando alguien me explicó lo que le funcionó en una misma situación específica." (Madara, 1998:25)
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Cualquier persona puede promover un grupo en su comunidad, para brindarse mutuamente y a otros una ayuda extraordinaria. Ofrecer la propia experiencia a otros es una de las empresas más gratificantes que se pueden emprender. Pero iniciar un grupo debe también ser un proceso de ayuda mutua, por lo que es esencial que terminen por ser varios las y los fundadores.
Existen modelos de trabajo fáciles de usar. Entre otras organizaciones, la Fraternidad de Grupos de Autoayuda y Ayuda Mutua, A.C. ofrece materiales y recursos en su sitio en Internet www.ayudamutua.org para iniciar un grupo. Se pueden tomar ideas de distintas fuentes para fundar uno y para mejorar la actividad de los ya existentes.
Brindar la propia experiencia a otros es una excelente manera de seguir avanzando y reconocer el camino andado para valorarlo. Antes que nada, la persona interesada en iniciar un grupo busca a otras para hacerlo. Luego, se pasa a definir colectivamente la visión con la que el grupo inicia.
Para convocar a los primeros integrantes, será necesario especificar que se les busca para iniciar un nuevo grupo, más que solamente para participar:
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Es importante indicar el apoyo específico que pueden brindar y el valor e importancia de su ayuda.
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Los fundadores necesitan contar con la disposición para formar un nuevo grupo.
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Requieren inspiración e interés.
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Bastan dos o tres personas comprometidas e interesadas para promover la formación de un grupo, pero entre sus primeras tareas estará buscar a otros, hasta ser al menos ocho o más en las primeras reuniones.
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Para dar inicio, se acuerdan tiempos y actividades con las que los primeros integrantes colaborarán.
Quienes participen al principio mostrarán lo que se necesita para que una reunión funcione, pero mucho más importante, cómo usar al grupo personalmente para hacerle frente al problema que se vive y tiene en común.
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Modelo y programa
“Tengo más confianza aquí en el grupo que con la familia o amigos.”
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Siendo que es necesario definir un modelo y programa de trabajo, es recomendable investigar si ya existe un grupo para la situación de vida o problema que se tratará. Resulta útil asistir a reuniones de otros grupos de autoayuda, para conocer cómo funcionan, aunque traten otros temas y tengan modelos diferentes. Se pueden así tomar ideas y formas de trabajo, para adaptarlas. |
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Lugar y horario
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El lugar y horario de reunión siempre deben ser pensados para los posibles integrantes, y en su momento podrán ser modificados por acuerdo.
Lo óptimo es contar con un espacio de reunión gratuito, sin sacrificar la autonomía e independencia del grupo. Como un servicio para la comunidad, empresas y escuelas llegan a prestar espacios de reunión, cuando se trata un grupo de autoayuda, especialmente si se trata de una reunión cada semana o mes. Para solicitar un espacio de reunión, es importante indicar con claridad cada cuándo, y durante cuanto tiempo se reúne el grupo; sus características y objetivos; el número esperado de participantes; etcétera. Así, el mismo grupo puede incluso reunirse en distintos espacios gratuitos.
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Convocatoria
“El hablar me ha ayudado con mi pareja.”
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Para invitar personas al grupo, es importante acudir a quienes estén en contacto directo con quienes viven la problemática, como pueden ser profesionales, instituciones y agencias relacionadas. Es necesario establecer vínculos cordiales y de largo plazo con las instituciones y profesionales que envían personas al grupo. Si el grupo de ayuda mutua no tiene un flujo de nuevos integrantes que tomen el lugar de los que se van, desaparecerá. Los nuevos integrantes son la vida del grupo, porque al apoyarlos, los de más tiempo en el grupo se ven obligados a seguir avanzando. Cada nuevo integrante reactiva el proceso de ayuda mutua. |
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Operación y dirección
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Desde que inicia un grupo su funcionamiento es responsabilidad de todos. Los fundadores buscarán delegar sus tareas, para que su sostenimiento sea tarea de todos. Hacerse responsables de actividades y roles permite que todos hagan suyo el grupo.
Cuando algunos integrantes permanecen al "mando", el grupo suele fracasar o bien deja de ser de ayuda mutua. Si se comienzan a cobrar cuotas fijas, puede convertirse en un grupo profesional o personalmente dirigido. En estos casos, mas pronto que tarde, terminará por obedecer intereses económicos, institucionales o personales de quienes tomaron su dirección y deja de servir para lo que se formó. Es en esos casos que suele desviarse de las necesidades de sus integrantes y termina teniendo otro carácter.
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Ultima actualización ( Martes 01 de Junio de 2010 08:27 )
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