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Introducción

Breve introducción a los grupos de autoayuda

La ayuda mutua es intrínseca y natural a los seres humanos, porque somos seres sociales: Es natural reconocernos en otro cuando vemos que se encuentra en una situación similar a la nuestra. Estamos "programados" para la empatía. Especialmente cuando se trata de algo difícil y que nos hace sufrir. El carácter fundamental del ser humano se expresa en nuestra capacidad de vincularnos e involucrarnos en relaciones de colaboración y ayuda recíproca. El inicio de una amistad tiene este carácter.

 

Algunos conceptos

El intercambio que implica la ayuda mutua ocurre cuando personas que tienen un mismo problema o situación de vida se reúnen y comparten, recíprocamente, la narración de cada una de sus experiencias al respecto. Sin planearlo, esto se convierte en un mecanismo para hacerle frente a dicha situación. Compartiendo experiencias, terminan apoyándose simultáneamente unos a otros, por el hecho mismo de que la experiencia así elaborada se transforma en un conocimiento: Colectivo, especial, único y útil. Con el tiempo, esto se hace parte de una filosofía y modo de abordar la situación que les reúne. Cada grupo genera una cultura propia que hace posible su permanencia. Buscando soluciones en compañía de otros, con los rituales y tradición que se generan, cada participante puede llegar a lograr transformaciones importantes en su vida y persona.

El grupo se basa en un principio: Hacerlo todo nosotros mismos. Es distinto al saber especializado y al trabajo profesional. Brinda una identidad colectiva, por ser una forma de organización social, similar a la familia. Se transforma en un lugar para aprender. Y escuchar o narrar experiencias propias es la forma de hacerlo.

La vida social no sería posible sin la ayuda mutua.

La ayuda mutua es:

  • Definición autónoma de objetivos y organización.
  • Auto-administración.
  • Auto-financiamiento.
  • Auto-gobierno.
  • Autogestión.


Son ayuda mutua las formas de organización social de pequeños grupos de personas que colaboran para lograr fines y superar situaciones que les son comunes.

 

“Yo nunca hubiera salido de casa, pero cuando ella me habló y dijo que también era una viuda, le dije que viniera a la casa inmediatamente. Nunca pensé que pudiera levantarme esa mañana. Ella me dijo que todo el mundo se siente así. Me dijo que ella también se sintió así. Viendo que ella tenía la energía para ayudarme, me di cuenta que yo también estaría bien en algún momento, que yo también lo superaría en algún momento. Me dijo que toma tiempo [...] también necesitaba saber eso.” (Madara, 1998:25)

 

La ayuda mutua en un grupo de autoayuda

"Lo más importante para mí fue encontrar una persona como yo. Cuando entré a la sala y me encontré con otras cincuenta viudas, no puedo describirles el sentimiento que esto me dio." (Madara, 1998:24)

Un grupo de autoayuda es un conjunto de personas que tienen un problema común y buscan mejores formas de manejar su situación, hablando entre sí y ofreciéndose apoyo. Con reglas claras se hace especialmente apropiado para escuchar con toda atención, para expresarse con la confianza del respeto y resguardo de todo asunto personal que se comenta. El grupo de autoayuda puede hacerse un medio poderoso y constructivo para que las personas se ayuden al participar.

Es especialmente útil para personas que están pasando por un periodo de transición y requieren de un cambio, con respecto a roles y colocaciones sociales, porque permite reconocer en cada uno de los otros participantes aspectos del proceso y situación, así como alternativas y estrategias que pueden ser útiles.
A lo largo de la vida del grupo se genera una manera de pensar y una forma de hacerle frente a la problemática que se trata, mediante ideas, formas de respuesta y todo lo que se ha ido encontrando en común. Se construye así un medio social especializado, para que cada uno pueda aprender, al compartir abierta y libremente lo relacionado con una misma situación de vida.

 

No estás solo

"El corazón de nuestro mensaje es: No estás solo. Nuestra fuerza radica en compartir nuestra experiencia con otros y darles esperanza." (Madara, 1994)

Saber que hay otras personas con el mismo problema reduce o cancela el sentimiento de soledad y desamparo. Se entra así en una comunidad de apoyo y comprensión. Los participantes somos pares, personas que hemos vivido una misma situación. No es necesario ser el “paciente” para buscar ayuda; tampoco considerarse “enfermo”, salvo cuando el tema es una dolencia física como diabetes o hipertensión.

 

Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo

Por el carácter personal de lo que se llega a tratar, se establece un acuerdo de cuidado mutuo: "Lo que se dice en el grupo, se queda en el grupo." Pero lo que se aprende, sin detalles personales, es necesario compartirlo y difundirlo. Este acuerdo de secreto y resguardo es frecuentemente denominado anonimato. Implica un pacto o contrato con el que cada nuevo integrante se compromete a reservar todos los detalles personales de lo que los otros narran. Es posible así generar una situación de respeto, para que todos puedan hablar libremente. Mediante este acuerdo se hace posible la ayuda mutua en el grupo de autoayuda.

 

Háblanos de ti

Gracias a la disposición personal y forma de trabajo que las premisas de la ayuda mutua generan, se hace posible hablar en primera persona. Esto es muy importante: Cuando todos hablan solamente de lo que sienten, viven y piensan, sin dar consejos, juicios de valor o generalizar, casi toda la violencia desaparece de la interacción. Se hace entonces posible escuchar atentamente, y comprender, para aprender.
Cuando se habla en primera persona, es más difícil ridiculizar o ponerle etiquetas a otros, hacer chismes o buscar culpables. Es una forma de hablar en la que hay un énfasis en la responsabilidad, porque se comienza por hacerse cargo de lo que se ha vivido, lo que se siente, piensa y quiere. El compromiso con la propia palabra permite comprender mejor la situación que se vive y los sentimientos que origina, escuchar a otros y aprender. Se trata del camino necesario para tomar decisiones, y emprender las acciones que son realmente apropiadas y necesarias para cada uno.

 

La terapéutica de la ayuda mutua

"Si ayudas a alguien a subir la montaña, tú también te acercas más a la cima."
“La primera vez no hablé. Dije: ¿Cómo les voy a contar mis cosas? Pero poco a poco ya hablo más.”

En el grupo de autoayuda, los participantes narran sus vivencias y describen lo que les ha sido útil. Para lograr soluciones y un cambio personal, se comparten asuntos propios del tema que en el grupo se trabaja, pero también todo lo relacionado y necesario de hablar. Se dice que hay que repasar y hablar los problemas del uno al mil y luego del mil al uno, hasta ver y reconocer su fondo, cambiar su sentido y así encontrar el propio camino.
Cada quien habla todo lo que necesita aclarar para sí, y esto se hace útil a otros. Hay la oportunidad de escuchar con atención, reconocerse y transformarse. Sin saberlo, tal vez abrirle caminos a otros. Se encuentra apoyo, sin las desventajas de la crítica, la valoración moral y los consejos. Se habla para uno mismo. Quien escucha toma lo que le sirve solamente.

Esta forma de relacionarse con otros llega a tener un efecto terapéutico. Conociendo con detalle el valor emocional de la experiencia de otros, se hace posible analizar la propia, para darle un giro a lo que a cada uno tiene atorado. Las difíciles experiencias de vida se transforman en recursos y sabiduría, valiosa también para otros.

El proceso pasa generalmente por (1) la catarsis, "escupiendo y vomitando" en un torrente de palabras todo lo que se siente, reviviéndolo. Luego es común que en otras participaciones (2) se hable muy libremente, asociando una cosa con otra, una y otra vez. En la tranquilidad del grupo, junto con la cuidadosa escucha de las vivencias y sentimientos descritos, se suele luego (3) pasar a una situación de apertura, con la que se hace posible que en un momento dado le "caigan veintes" a cada uno. Lo que otros dicen permite interpretar lo propio. El proceso de participación brinda la oportunidad de (4) reconocer cosas, especialmente las que estaban muy escondidas, muy negadas. Es entonces que se logra pasar a (5) un análisis de la propia situación, sentimientos y constitución subjetiva. Esto último permite (6) transformar el significado de aquello que generaba sufrimiento, para luego decidir y actuar por cuenta propia. Se trata de un trabajo arduo, difícil y profundamente liberador.

 

Máxima participación antes que eficiencia

Siendo el grupo de autoayuda un espacio para aprender, la eficiencia no es importante. Antes que hacer las cosas “bien” o “mejor”, los errores y las fallas se hacen el material con el que cada integrante avanza. Para que el grupo funcione, es necesaria la participación libre y desenvuelta de todos. Es esencial la situación de elemental justicia propia de la reciprocidad que implica que todos participen, sin observadores, coordinadores ni nadie que se considere distinto. Todos participan y se comprometen por igual.

 

¿Ayuda mutua o autoayuda?

"El grupo me enseñó a escuchar"

Las y los integrantes han vivido personalmente la problemática que les reúne. Son especialistas solo de su propio caso personal.
En el grupo:

  • Se comparten experiencias personales.
  • Al compartir lo propio, sin buscarlo se brinda apoyo emocional libre de juicios o consejos.
  • No se aplica el saber especializado como tal, sino como parte de la propia experiencia, en la medida en que ha sido útil personalmente y se ha hecho parte de quien narra su vivencia.

A esto se le denomina autoayuda porque cada integrante tiene un compromiso personal con su propio proceso. Al acudir asume un papel activo en la superación de su situación. Siendo en grupo, se trata de un espacio social para aprender y ejercitar formas de ser y actuar. Los participantes ponen al centro su experiencia, como materia prima, para trabajarla. Se ejercitan ahí modos de relacionarse, para manejarse mejor internamente y en la vida social, con respecto a una situación o problema común. Por este motivo el proceso es de ayuda mutua.

 

Funcionamiento del grupo

"Cuando ella dijo que me comprendía, inmediatamente supe que realmente era cierto; yo necesitaba saber cómo había logrado manejarse antes que cualquier otra cosa." (Madara, 1998:25)
"Nunca dude que un pequeño grupo de personas comprometidas y pensantes pueden cambiar el mundo. En realidad es lo unico que ha logrado cambiarlo." Margaret Mead (Madara, 1998:35)


La forma de trabajo se hace democrática, porque se trata de una comunidad de iguales. Cada persona se asume como uno/a más. Los nuevos son integrados por los veteranos. En el grupo:

  • No hay especialistas como tales, porque se rompería con la reciprocidad al compartir experiencias de vida propias.
  • Se reconoce y valora el conocimiento adquirido al analizar y contraponer las propias vivencias con otras, personalmente.
  • La experiencia adquirida en el grupo se ofrece a cada nuevo integrante.
  • En un legítimo grupo de autoayuda, ningún conocimiento le da derechos distintos a nadie.

Los gastos que sean necesarios se financian mediante aportaciones voluntarias, con el objetivo de resguardar la autonomía e independencia.  Se buscan lugares y horarios de reunión convenientes. 

 

Gradualmente, se establece una filosofía y forma de trabajo. Esto suele conocerse como la "autonomía" del grupo. Las normas se difunden mediante consignas, frases e ideas que se repiten, especialmente a los integrantes de reciente ingreso. Cada grupo define reglas y características específicas, que enfocan la actividad hacia una misma tarea y objetivos.

Una actividad constante es buscar nuevos integrantes. Siendo el grupo permanente y sin fecha de terminación, el ingreso de nuevos participantes se hace esencial para su buen funcionamiento. Además, es el motivo por el que existe. Quienes van llegando renuevan la actividad, por la necesidad que les lleva a acudir. Hacen revivir el trabajo, con respecto al tema del grupo. Por eso algunos participantes se encargan especial y cuidadosamente de recibir e informar a cada nueva persona interesada en participar.

Quien se integra es porque se identifica con la tarea y objetivos. Éstos se reconocen en la declaración de principios que suele ser leída al inicio de cada reunión. También es ilustrativo el nombre del grupo, y el lema que frecuentemente lo acompaña.

Para que el grupo funcione bien y que las personas regresen, la participación es voluntaria. La ayuda mutua fracasa si la participación es forzada o cuando obedece a intereses que ajenos a sus integrantes. Se trata de una empresa y un compromiso personal común a las y los participantes:

  • Los integrantes llevan a cabo todas las actividades para la operación del grupo.
  • Antes que eficiencia, se busca la participación de todos.
  • Las responsabilidades, funciones y roles son temporales. Se asignan rotativamente o por votación.
  • Cada participante eventualmente asumirá todos los roles y responsabilidades, necesarios para el funcionamiento del grupo.
  • Se establecen en forma temporal comités y oficiales elegidos.
  • Los comités y responsables tienen poder de decisión, autonomía e independencia durante su gestión, pero representan y son la voz del grupo. Permanecen hasta ser removidos por consenso, votación general o el tiempo determinado para su función.

 

La reciprocidad, al compartirse experiencias personales, y la participación voluntaria hacen eventualmente del grupo de autoayuda una pequeña democracia.

En acuerdos y votaciones todos participan:

  • Un consenso informal determina las políticas del grupo.
  • Las normas son definidas según las necesidades.
  • Se suele buscar más la democracia que la eficiencia.
  • Se suele buscar que ningún participante sea considerado más importante que otros, por ejemplo por tener títulos, dinero, posición social o más tiempo en el propio grupo.
  • La reciprocidad y el proceso horizontal de la ayuda mutua, cuando se logra, hacen incoherente cualquier tipo de "jefe" o "líder" de grupo, aunque suele haber integrantes que son escuchados o valorados particularmente, por distintos motivos.
  • Al operarse mecanismos democráticos permanentemente, cada integrante se hace legítimamente dueño de su grupo.
  • El proceso mismo, cuando hay reciprocidad y escucha mutua de experiencias personales permanentemente, cancela protagonismos y luchas de poder que surgen naturalmente en todo grupo.
  •  

Al iniciar un nuevo grupo

Véase también "Abrir un grupo" en nuestra sección de "Herramientas".
"Yo necesitaba ponerle nombre a lo que me estaba dañando, al asunto que me estaba causando problema. Pude decidir lo que tenía que hacer cuando alguien me explicó lo que le funcionó en una misma situación específica." (Madara, 1998:25)

Cualquier persona puede promover un grupo en su comunidad, para brindarse una ayuda extraordinaria.

Ofrecer la propia experiencia a otros es una de las empresas más gratificantes que se pueden emprender. Pero iniciar un grupo debe también ser un proceso de ayuda mutua, por lo que es esencial que terminen por ser varios las y los fundadores.
Existen modelos de trabajo fáciles de usar. Entre otras organizaciones, la Fraternidad de Grupos de Autoayuda y Ayuda Mutua, A.C. ofrece materiales y recursos en su sitio en Internet www.ayudamutua.org para iniciar un grupo. Se pueden tomar ideas de distintas fuentes para fundar uno, y para mejorar la actividad de los existentes.
Brindar la propia experiencia a otros es una excelente manera de seguir avanzando y reconocer el camino andado, para valorarlo. Antes que nada, la persona interesada en iniciar un grupo busca a otras para hacerlo. Luego, se pasa a definir colectivamente la visión con la que el grupo inicia.
Para convocar a los primeros integrantes, será necesario especificar que se les busca para iniciar un nuevo grupo, más que solamente para participar:

  • Es importante indicar el apoyo específico que pueden brindar y el valor e importancia de su ayuda.
  • Los fundadores necesitan contar con la disposición para formar un nuevo grupo.
  • Requieren inspiración e interés.
  • Bastan dos o tres personas comprometidas e interesadas para promover la formación de un grupo, pero entre sus primeras tareas estará buscar a otros, hasta ser al menos ocho o más en las primeras reuniones.
  • Para dar inicio, se acuerdan tiempos y actividades con las que los primeros integrantes colaborarán.

Quienes participen al principio mostrarán lo que se necesita para que una reunión funcione, pero mucho más importante, cómo usar al grupo personalmente, para hacerle frente al problema que se vive y tiene en común.

 

Modelo y programa

“Tengo más confianza aquí en el grupo que con la familia o amigos.”

Siendo que es necesario definir un modelo y programa de trabajo, es recomendable investigar si ya existe un grupo para la situación de vida o problema que se tratará. Resulta útil asistir a reuniones de otros grupos de autoayuda, para conocer cómo funcionan, aunque traten otros temas, y tengan modelos diferentes. Se pueden así tomar ideas y formas de trabajo, para adaptarlas.

 

Lugar y horario

El lugar y horario de reunión deben ser pensados para los posibles integrantes, y en su momento podrán ser modificados por acuerdo.
Lo óptimo es contar con un espacio de reunión gratuito, sin sacrificar la autonomía e independencia del grupo. Como un servicio para la comunidad, empresas y escuelas llegan a prestar espacios de reunión, cuando se trata un grupo de autoayuda, especialmente si es solamente una reunión cada semana o mes. Para solicitar un espacio de reunión, es importante indicar con claridad cada cuándo, y durante cuanto tiempo se reúne el grupo; sus características y objetivos; el número esperado de participantes; etcétera. Así, el mismo grupo puede incluso reunirse en varios espacios gratuitos consecutivamente.

 

Convocatoria

“El hablar me ha ayudado con mi pareja.”

Para invitar personas al grupo, es importante acudir a quienes estén en contacto directo con quienes viven la problemática, como pueden ser profesionales, instituciones y agencias relacionadas. Es necesario establecer vínculos cordiales y de largo plazo con las instituciones y profesionales que envían personas al grupo. Si el grupo de ayuda mutua no tiene un flujo de nuevos integrantes que tomen el lugar de los que se van, desaparecerá. Los nuevos integrantes son la vida del grupo, porque al apoyarlos, los de más tiempo en el grupo se ven obligados a seguir avanzando. Cada nuevo integrante reactiva el proceso de ayuda mutua.

 

Operación y dirección

Desde que inicia un grupo su funcionamiento es responsabilidad de todos. Los fundadores buscarán delegar sus tareas, para que su sostenimiento sea tarea de todos. Hacerse responsables de actividades y roles permite que todos hagan suyo el grupo.
Cuando algunos integrantes permanecen al "mando", el grupo suele fracasar o bien deja de ser de ayuda mutua. Si se comienzan a cobrar cuotas fijas, puede convertirse en un grupo profesional o personalmente dirigido. En estos casos, mas pronto que tarde, terminará por obedecer a intereses económicos, institucionales o personales de quienes tomaron su dirección, y dejará de servir para lo que se formó.

 

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