¿Quién mejor que aquel que ha sentido una herida en carne propia para ofrecer alivio suave a otros?
“El día de hoy aprendí que no soy la única. Que tengo varias hermanas del mismo dolor, de la misma problemática. Confío más en mí, porque si una de las demás está bien, me siento similar a ellas.”
“Cuando yo hablo de lo que me pasó, siento que también hay esa reacción en mi compañera: Vivieron o están viviendo la misma situación que yo.”
“Creo que lo que he aprendido de todos ustedes es cómo apaciguar esas nubes que trae uno dentro.”
“Ahora a ver, platícanos, dilo, escúpele, desahógate, nosotros estamos dispuestos a escucharte, no te vamos a juzgar. Vas a escuchar de todos nosotros: Hemos estado en tu lugar.”
La fuerza del grupo de autoayuda radica en compartir nuestra experiencia y ofrecer esperanza.
“Aprendí la importancia de sentirse escuchado; poder hablar libremente; manifestarse uno; poder ver el rompecabezas enfrente de uno; ver cómo se arma con el otro.”
“Me siento bien aquí, porque aquí es mi otra familia. Los siento como mis hermanos, me siento en confianza.”
Encuentre ayuda ahora: Participe en una junta en línea. Haga clic en Foros. Lea. Comparta su experiencia. Regístrese para participar.
Compañero/a de tiempo: Cuando en sus primeras juntas escuchó en palabras de quien compartía mucho de lo que usted sufría inicio su viaje a la tranquilidad. Ayude a otros compartiendo en los Foros.